Algunas apuestas no se juegan con dinero, sino con el corazón.
Estela miraba fascinada la ciudad mientras el Uber la llevaba al hotel donde se encontraría con su amiga Paola. Era la primera vez que visitaba aquel lugar.
Se habían conocido en uno de esos grupos de amistad populares en internet. Se conocían poco, pero sentían que la conexión entre ellas era única. Por fin podrían verse en persona.
Fue Paola quien propuso Las Vegas como lugar de encuentro. Era adicta al juego y a las noches intensas de fiesta. Estela, en cambio, era alegre, reservada y de pocas amigas. Aquella vez deseaba vivir una experiencia inolvidable.
Se encontraron en el casino del hotel. Sus miradas se llenaron de felicidad y se fundieron en un abrazo. Estela sentía que estaba soñando.

Narración de la escena de la gran apuesta:
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