Después de realizar los trámites en el casino, pasaron la noche juntas.
A la mañana siguiente, Paola le propuso casarse en Las Vegas.
Estela aceptó sin dudar.
Como luna de miel, viajaron a París al día siguiente.
Todo parecía perfecto.
Estela se sentía feliz, amada y completa. Creía que el destino finalmente le había regalado el amor que siempre había esperado.
Pero la felicidad no siempre dura.

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